Hombre ruso habla Inglés

Si eres un hombre que le habla a una niña o una mujer (puede parecer grosero o inapropiado). Con personas que no conozcas. En entornos formales, como el trabajo o la escuela. Ten en cuenta que estas no son “reglas estrictas” y que cada situación es distinta. Habla Español, zh-hant. Aprende Ruso. ... Aprende Aleman, Inglés, Ruso. Compañero perfecto de intercambio de idiomas Una persona abierta y divertida, hombre o mujer, lo importante es hablar . Mis objetivos de aprendizaje Aprender a hablar fluido en ruso y mejorar mis habilidades en inglés . Habla Ruso Aprende Inglés, Francés Compañero de comunidad de idiomas ideal Más comunicable que yo:) porque me cuesta hablar y necesito el apoyo y muchísima paciencia!!/more sociable than I am if it is in English, because I need your passion with me, I'm really afraid to speak English :) Alex Voloza habla de forma fluida 8 lenguas, además puede entender y comunicarse en muchas otras. ¿Cómo lo hace? A continuación te contamos el secreto del hombre multilingüe. Alex, habla a la perfección, además de ruso nativo; alemán, inglés y ucraniano. Pero también se comunica con total fluidez en español, italiano, francés y polaco, contando … El secreto del hombre que habla 30 idiomas. Cuando Luis Miguel Rojas-Berscia tenía cinco años, vio con su madre un mapamundi y preguntó qué lengua se hablaba en cada uno de los países. «En Italia, italiano; en Francia, franc. Cuando Luis Miguel Rojas-Berscia tenía cinco años, vio con su madre un mapamundi y preguntó qué lengua se hablaba en cada uno de los países. El servicio gratuito de Google traduce instantáneamente palabras, frases y páginas web del español a más de 100 idiomas y viceversa. Alex Voloza. (Facebook) Alex Voloza, además de su ruso natal, habla perfectamente alemán, inglés y ucraniano. Además, tiene fluidez con el francés, el español, el italiano y el polaco y un ... El hombre que habla 15 idiomas Domina castellano, catalán, inglés, francés, holandés, alemán, ruso, japonés, italiano, portugués y rumano; y ahora está ... No hables inglés, habla globish El inglés, un idioma de referencia para la comunicación internacional. Históricamente, el hombre se ha comunicado con el mundo, con sus amigos, vecinos y familiares. Es esencial comunicarse con cada una de las personas que forman parte de nuestra sociedad global. El embajador ruso Sergey Kislyak: el hombre más tóxico para el entorno de Donald Trump. ... Habla perfecto inglés y cultiva el perfil bajo, ya que excepcionalmente habla ante la prensa.

Un clasico

2017.07.01 23:15 topoeta Un clasico

Tilingos
Por Arturo Jauretche
CONFIRMADO me propuso este tema. Pensé entonces que era la oportunidad para ofrecer una respuesta, entre las muchas que pueden articularse, a un interrogante que plantea José Luis de Imaz en Los que mandan; "¿Por qué, no obstante su peso económico, su rol en la modernización, y haber sido innovadores tecnológicos, los empresarios no pesan en la vida del país?".
O pesan al revés. Este es el caso de ciertos tipos de grupos económicos capitalistas, adscriptos a la política de la Sociedad Rural, ya consolidados dentro del viejo sistema agro-importador, que prefieren un mercado interno pobre en condiciones de monopolio a un mercado en crecimiento en condiciones de competencia, como los que apoyaron la política de contención del progreso en las Juntas Reguladoras de la Década Infame. Sólo que éstos sí saben lo que quieren.
Pero no voy a hablar de economía, sino del tema propuesto; de la forma en que la tilinguería impone sus pautas, y cómo ellas están perturbando el desarrollo de la inteligencia nacional y sus impulsos creadores.
Y ésta es cosa de que debe tomar cuenta también el político militante, si es que no sabe que el comité ha muerto definitivamente. Porque los estados de opinión, entre los cuales tiene importancia fundamental el slogan que surge de la cuestión de los status, pesan mucho más que una recluta que sólo vale para las elecciones internas.
En el Espasa Calpe se lee tilingo: "Argentinismo: Insustancial, ligero, que habla muchas tonterías". Segovia, en su Diccionario de Argentinismo", expresa: "Dícese de la persona simple y ligera que suele hablar muchas tonterías".
Los paisanos, de un tipo así, dicen; "Hombre sin fundamento".
Don Hipólito -desde luego, Yrigoyen es el Hipólito por antonomasia- decía "palangana". Supongo a esta expresión tradicional y fundada en la poca cosa y mucho ruido de la enlosada al caer retumbante.
Usted lo conoce al tilingo. Y si no lo conoce, ahí lo tiene al lado, en esta mesa de un café céntrico donde se han sentado cuatro o cinco tipos con portafolios. Algún día habrá que escribir la historia del hombre del portafolio. Hubo la etapa de la posguerra con los "ingenieri" italianos recién llegados que escondían bajo el cuero -con una sugestión de planos y patentes de invención- el sandwich de milanesa del almuerzo. Ahora es posible que el portafolio contenga la cuarenta y cinco persuasiva, o la concluyente tartamuda portátil.
Pero esos que están en la mesa de al lado sólo llevan allí sueños, proyectos, hipotéticas transacciones. Andan a la búsqueda de enganchar algo, intermediar en alguna operación cualquiera para ganar una comisión, y muchas veces intermediando entre intermediarios. Generalmente se ayudan con el teléfono de un amigo que tiene escritorio y al que han pedido permiso para que les "dejen dicho". Ese teléfono, la mesa del café y el portafolio constituyen su establecimiento comercial.
Mientras llega "el asunto*', hablan de fútbol, de carreras, de política, de economía.
Cuando tocan estos dos temas últimos, nunca faltará quien diga: "Lo que pasa es que los obreros no producen". Ahí está el tilingo. No se le ha ocurrido averiguar qué es lo que él produce y qué producen todos ellos, puntas sueltas, mallas erradas en la enorme red de intermediación que es Buenos Aires.
Que un tipo que no produce diga, en una reunión de tipos que no producen, que no producen los únicos que producen algo, es tilinguería. En esto de producir, tenemos muchos productores rurales por el estilo que creen que la condición de productor la da la propiedad de una estancia, unos breeches y unas botas de polo, que viven en la ciudad -"porque mi señora dice que hay que educar a los chicos"- y dan una vuelta por el campo cada quince días. Productores rurales son los que trabajan y producen en el campo, que pueden ser patrones o peones, pero no los que no intervienen en la producción sino como propietarios, y que son rentistas aunque no arrienden. Estos también son de los que dicen que los "obreros" no producen. Y ya no desde la posición marginal del tipo del portafolio, sino empinándose como "fuerza viva" sobre la que descansa la economía del país.
Inevitablemente, éstos y otros representantes de la tilinguería son los que, ante la menor dificultad, califican al país: "Este país . de m...", colocándose fuera del mistao a los efectos de la adjetivación. Y la verdad es que el país lo único que tiene de eso son ellos: los tilingos.
El racismo es otra forma frecuente de la tilinguería.
La tilinguería racista no es de ahora y tiene la tradición histórica de todo el liberalismo. Su padre más conocido es Sarmiento, y ese racismo está contenido implícitamente en el pueril dilema de "civilización y barbarie". Todo lo respetable es del Norte de Europa, y lo intolerable, español o americano, mayormente si mestizo. De allí la imagen del mundo distribuido por la enseñanza y todos los medios de formación de la inteligencia que han manejado la superestructura cultural del país.
Recuerdo que cuando cayó Frondizi, uno de esos tilingos racistas me dijo, en medio de su euforia: -¡Por fin cayó el italiano! Se quedó un poco perplejo cuando yo le contesté: -¡Sí!, lo volteó Poggi.
Muchos estábamos enfrentados a Frondizi; pero es bueno que no nos confundan con estos otros que al margen de la realidad argentina, tan italiana en el presidente como en el general que lo volteó, sólo se guiaban por los esquemas de su tilinguería.
Ernesto Sábato, con buen humor, pero tal vez respirando por la herida, ha dicho en Sobre héroes y tumbas más o menos lo siguiente: "Más vale descender de un chanchero de Bayona llamado Vignau, que de un profesor de filosofía napolitano". La cita me chocó en mi trasfondo tilingo (fui a la misma escuela y leí la misma literatura) porque tengo una abuela bearnesa también Vignau, tal vez más que por lo de Bayona, por lo de chanchero (vuelvo a recordar que fui a la misma escuela, etcétera).
La verdad que ni el presidente ni el general son italianos. Simplemente son argentinos de esta Argentina real que los liberales apuraron cortando las raíces.
Pero la idea liberal o sarmientina no era ésa. Ella tenía, y tiene, una escala de valores raciales que se identifican por los apellidos cuando son extranjeros. Arriba están los nórdicos -con escandinavos, anglosajones y germánicos-; después siguen los franceses; y después los bearneses y los vascos; más abajo los españoles y los italianos, y al último, muy lejos, los turcos y los judíos. Cuando yo era chiquilín nunca oí nombrar a un inglés -que generalmente era irlandés, pero la diferencia era muy sutil para entonces- sin decir "Don", aunque estuviera "mamao hasta las patas". El francés, a veces, ligaba el Don; y en ocasiones, el vasco. Jamás el español, que era "gallego de...", lo mismo que el italiano "gringo de...". ¡Para qué hablar del turco y del ruso.'
En La condición del extranjero en América, Sarmiento parece revisar sus tesis sobre la inmigración. Pero no nos engañemos: se sintió defraudado por la misma porque vino del Mediodía de Europa. El hubiera querido una inmigración de arquetipos, y los arquetipos son los que estaban en lo alto de su escalera antiamericana y antiespañola.
Afortunadamente fracasó, y eso es lo que nos ha salvado como nación. En algún lugar he recordado las palabras de Hornero Manzi cuando me dijo: -Lo que nos ha salvado es la actitud del italiano y el turco, que en lugar de proponerse como arquetipos, propusieron como tal al gaucho; así, en el ridículo del cocoliche se nacionalizaron en lugar de desnacionalizarnos. Sólo falta imaginar lo que hubiera ocurrido si las pampas y las aldeas se hubieran poblado de los ejemplares arquetipos deseados por ese racismo, con la actitud de obsecuencia de las generaciones liberales para todo lo foráneo.
Ya se ha dicho que esa tilinguería racista viene de lejos.
Pero se acentúa cuando se producen cambios sociales. Entonces, la tilinguería se exacerba en una peyorativa actitud racista. Pasó con el acceso al poder del radicalismo. Los tilingos de entonces cargaron el acento sobre los apellidos italianos de la nueva promoción política suscitada con el ascenso de la clase media: la pequeña burguesía inmigratoria y los doctores de primera napa nacional.
La oposición conservadora adoptó un aire peyorativo que se tradujo en toda una literatura política, que fue del periódico -La Mañana y La Fronda, sucesivamente, fueron sus expresiones más calificadas- hasta el discurso parlamentario. Se jugaba, por ejemplo, con la equívoca significación de algunos apellidos; así, la triple fórmula Coulom-Coulin-Culacciatti, que integraba, con la igual finalidad peyorativa hacia los criollos desconocidos, don Julio del C. Moreno -un personaje riojano- completaba el ridículo en la imagen anal. Hasta cuando el apellido era patricio se lo modificaba para ponerlo a tono: así, padeciendo Yrigoyen de un posible mal de las vías urinarias, el doctor Meabe, su médico de cabecera, se convertía en el doctor Meabene para adecuarlo a la cita siguiente que era la de un correligionario de la 3a Don Plácido Meo.
En realidad, para los que lo escribían no se trataba de otra cosa que de un recurso humorístico. Pero para el tilingo de entonces el fundamento más real, el que más invocaba, el que más jugaba, era ese de los "gringos", Y lo de "gringos" sólo jugaba para los descendientes de inmigrantes provenientes del Mediodía de Europa. No para los otros.
Pasó mucha agua bajo los puentes, y vino otro movimiento multitudinario: el de 1945. Ya los gringos se habían incorporado y su presencia política no lesionaba a la tilinguería, no sé si es porque de las nuevas promociones ascendentes habían salido también promociones de tilingos. Sólo así puede explicarse que un hijo de italianos -Sammartino- haya hablado despectivamente de los "negros" al referirse al "aluvión zoológico", en una caracterización evidentemente racial y peyorativa, cuando aún estaba fresca la tinta que lo había calificado a él también peyorativamente.
Que "el gringuito" de unos pocos años atrás se sienta vieja clase frente a los descendientes de los conquistadores en la confrontación de sus apellidos no revela simplemente que "el gringuito" se ha incorporado a la tilinguería. Lo grave es que se ha frustrado como guarango. Y la guaranguería es la espontaneidad de las nuevas clases, de las promociones que irrumpen con cada ascenso de la sociedad, porque los dos grandes movimientos populares del siglo -el de 1914-16 y el de 1943-45- han sido la expresión de eso: de ascensos masivos.
No corresponde aquí desentrañar las raíces económico-sociales de los dos hechos históricos; ni siquiera la coincidencia con las dos guerras mundiales que nos aislaron de los países arquetipos en una neutralidad intolerable para los tilingos, pero que dio las bases para una consolidación propia.
Usted puede hacer un fácil test. Yo lo he hecho.
Sé que un fulano se ha gastado 15 millones de pesos en un departamento de la Avenida del Libertador. Nos encontramos y le adivino la intención de informarme de su compra, como corresponde al guarango. Pero yo quiero saber si está frustrado como tal y lo madrugo diciéndole antes de que me dé la noticia:
-Estoy muy afligido por un amigo que se ha gastado más de 10 millones en un departamento de la Avenida del Libertador... -¿Y por qué se aflige? -me pregunta inquieto. Le contesto: -Y... porque la Avenida del Libertador no es "bien"... -Pero entonces..., ¿qué es "bien"? -pregunta desesperado. -"Bien" es de la plaza San Martín hasta la Recoleta, de Santa Fe al Bajo. Y dentro de ese radio. "bien", "muy bien", el codo aristocrático de Arroyo, como dice Mallea: Juncal, Guido, Parera. . .
Le veo en la cara al hombre que está desesperado. Y entonces, lo remato: -La Avenida del Libertador es como tener un leopardo de tapicería sobre el respaldo del asiento trasero del coche.
El leopardo lo tiró a la vuelta. Del departamento no sé.
Pienso que lo hecho es una crueldad, pero la investigación "científica" es así... cruel como la vivisección.
Yo quería saber si el hombre era un burgués con toda la barba o un tímido burguesito en camino de terminar en tilingo. El que es verdaderamente burgués sigue adelante, cumple su gusto, se realiza con la arrogancia del vencedor y compra en la Avenida del Libertador, precisamente porque es caro, porque acredita su victoria y la prestigia ante los burgueses. Si quiere barrio, compra; y si quiere apellido y mujer distinguida, compra también. Podría citar casos. Pero no se achica, se disminuye; no se acomoda a los esquemas y limitaciones de los tilingos.
De aquí que mientras en Europa y en Estados Unidos un banquero o un industrial miran a un ganadero como un "juntabosta", aquí el ganadero lo mira por arriba del hombro al empresario. Y el empresario, que quiere ser "bien", se ve obligado a comprar estancia, a tener cabaña -así sea de perros-, porque sólo por la Rural, y tal vez por el Kennel Club, puede lograr ascenso social que apetece.
Lógicamente esta burguesía, desde que imita a la vieja clase, se somete a todas sus normas y, por consecuencia, también en política. Ese sometimiento y esa adhesión a las viejas clases -incongruente económicamente- no sólo se ejerce verticalmente. También horizontalmente, cuando contemplamos la geografía social del país.
Así, los titulares de los intereses vitivinícolas de Cuyo y los tabacaleros, azucareros y fruticultores del Norte, que necesitan un mercado interno de alto poder de compra -es decir, que el Litoral desarrolle una política de alto nivel de vida-, están ligados políticamente a los conservadores del Litoral, gobernados por cabañeros e invernadores cuya tendencia es producir a bajo costo en un mercado de poco poder adquisitivo para cumplir la función asignada en la división internacional del trabajo como abastecedores ultramarinos de las metrópolis.
Esta incongruencia es difícil de explicar, pero no son ajenos a ella el prestigio social del Litoral y la incapacidad burguesa de los del interior en los respectivos grupos patronales. Esta gente de Cuyo y del Norte es muchas veces portadora de apellidos españoles de abolengo arribeño, de mucho mayor cotización histórica que los abajeños del puerto. Pero queriendo asimilarse a la alta clase del puerto se han sometido a las normas políticas e ideológicas de los principales. De "bien" provincianos, quieren ser "bien" en la Capital. ¿Cómo extrañar entonces que los guarangos frustrados del Litoral se hagan tilingos, si la misma tilinguería la padecen muchos aristocráticos descendientes de la Conquista por el Perú?
La tilinguería cotiza una marca de vino, un tabaco, un pomelo, o una palta, muy por debajo de un toro lleno de medallas. Se entra muy bien en la alta sociedad llevando de la rienda al toro, pero es difícil mostrando una botella de vino por lujosa que sea la etiqueta, por más sugestiones de chateau que evoque, tanto en la presentación como en la exquisita calidad del producto.
A un cuarto de siglo de la entrada del país al capitalismo, debemos recordar que el capitalismo naciente en la Argentina fue ajeno en sus hombres al hecho histórico que lo provocaba, produciéndose la paradoja de que le correspondiese a la clase obrera abrir la etapa del desarrollo económico burgués. Más aún: la nueva burguesía sigue aún incapacitada para jugar su papel, y es precisamente porque en la medida que asciende, pierde conciencia de su propia realidad para hacer suya la imagen de importancia que le presenta el tilingo. Se queda en el "medio pelo" y, rechazando el triunfo burgués, se adecúa al remedo, a la imitación de la alta clase con la que cree tomar contacto cuando se acomoda a la imagen de alta sociedad que le brindan los declasados.
Hubo un tiempo en que los venidos a menos económica y socialmente se jactaban de ser un pequeño sector domiciliado en el "Palacio de los Patos" de la calle Ugarteche. Ahora se han multiplicado. desde detrás de la Recoleta hasta San Fernando, a lo largo de las vías del Central Argentino. (Lo designo así porque la nueva nominación ferroviaria es completamente tilinga, aunque la hayan hecho los guarangos, lo que prueba que, en esta materia, todos tenemos tejado de vidrio.)
Landrú ha identificado perfectamente los personajes describiendo en el "gordi" y el "mersa" la oposición tilinguería-guaranguería. El botellero próspero, con su Valiant resplandeciente, es feliz echándole soda al vino de marca, ocupando las mesas de los restaurantes caros, hablando fuerte de lo que dijo-"su señora", mientras "cena".
Está en el camino de constituir una burguesía. Todavía no tiene conciencia de que constituye un sector de la sociedad correspondiente a una etapa de la economía, y no ha alcanzado a comprender la correspondencia de sus intereses personales con los intereses de su grupo. Hijo de sus aptitudes capitalistas -aunque muchas veces también más de la inflación que de su capacidad, o de equívocas actividades comerciales-, está en el camino de constituir una burguesía. Pero en el momento de definirse como burgués y adquirir la psicología correspondiente, nota el contraste de sus gustos y normas con lo que es "bien".
Desde que se ha mudado al barrio Norte, desde Gerli o Quilmes, y la "señora" ha olvidado la batea deslumbrada por la máquina de lavar, ha hecho nuevos contactos que le dan la idea de una meta social que tiene que alcanzar. Comienza él también a añorar la época en que "el servicio daba gusto" y en que el obrero -el "negro"- se mantenía "donde debe estar". Olvida de inmediato que es precisamente ese cambio el padre de su prosperidad y de su posibilidad de acceso a niveles más altos. Más aún. que el mantenimiento de ese cambio y su profundización es su única garantía. Quiere dejar de ser "mersa" y sólo logra ser "gordi". E inmediatamente tiene el complejo político del "gordi", a quien comienza a imitar.
Y comienza a imitar a una imitación, tomando por modelo las malas copias. Porque la tilinguería constituida por las "gordis" no es ni remotamente la alta clase a la que cree aproximarse.
Desde la época en que los declasados se refugiaban en la calle Ugarteche, todo el "Norte" liminar se ha llenado de falsos declasados. Se ha constituido un sector social entero que vive en la convención de que "todo tiempo pasado fue mejor" en aquella "Jauja" retrospectiva -"cuando la tía Leonor tenía Lando"-; de miles de familias que se aterran al recuerdo de un ascendiente que figuró algo en la segunda y la tercera línea de los amanuenses de la oligarquía, Descendientes de militares -un oficio generalmente despreciado por la alta clase-, de secretarios de juzgados, directores de oficinas, bancarios pueblerinos y hasta de conscriptos de Curu-malal, se han construido imaginativamente un pasado señoril que tratan de revivir en una vida forzada que absorbe casi todos sus recursos en gastos de representación.
Revista Confirmado
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2014.09.05 12:27 labradorPocoLadrador [entre líneas] Traducción discurso Russell 1950. RBU.

Supongo que sabréis que Russell era un defensor de la Renta Básica Universal, e aquella época surgió la idea, pero tuvimos la mala suerte de que saliera la utópica teoría de la socialdemocracia..., ahora nos toca comérnoslo todo con patatas. Ahora hay que revisar qué ha sido correcto y qué no lo es, en cualquier caso, será la ciudadanía la que deba asumir los riesgos, si es que los hay.
Russell en 1950 recibió el premio Nobel de Literatura y, aprovechando que era un conocido activista político y teórico de una ética de carácter laico y científico (ética emotivista, que reconoce unos valores objetivos aunque los desconozcamos y los debates sólo puedan confrontar emociones), quiso traer en su discurso una extensión de sus ideas que, a mi juicio, aún están vigentes.
Si veo que hay movimiento, empezaré a llenar esto de referencias, por lo pronto ahí dejo la primera parte del discurso que, traducido por mí al castellano, ha perdido parte de su intencionalidad de humor blanco; razón por la cual también incluyo el enlace más abajo.
He incluído anotaciones entre corchetes, espero que no molesten demasiado.
Que lo disfruten.
¿Qué deseos son políticamente importantes?
Sus Altezas Reales, Damas y Caballeros,
He elegido este tema como mi lectura de esta noche debido a que creo que las más populares discusiones de política y teoría política no suelen ahondar en la psicología. Lo que son hechos en la economía, las estadísticas, el proceso constituyente, y así, quizá no sean para tanto. No es demasiado difícil el saber cuántos surcoreanos y norcoreanos habían para cuando empezó la guerra: si se pusieran a mirar en los libros adecuados serán capaces de asegurar cuántos habrían y hasta cuánto de peligroso era su destacamento militar. Pero si quisieran saber qué clase de persona es un coreano, así como apreciar la sutileza entre uno del norte con uno del sur; si quisieran saber qué es lo que esperaban de la vida, cuáles eran sus penas, cuáles sus esperanzas así como sus miedos; en una palabra, que es lo que, como se dice, "les hacía tilín", todo el tiempo que gasten en esos libros tan referenciados será en vano. Incluso no podrán decir de qué manera los surcoreanos asimilan el UNO [movimiento político], o si prefieren la unión con los del Norte. Así como tampoco podrían adivinar hasta qué punto desearían apoyar unas elecciones para posicionar a unos políticos que ni conocen.
Todas estas cuestiones provocan rechazo ante los sabios que se ubican en las capitales remotas [aquí en Occidente], para provocar merecidas críticas. Si la política fuera, como tal, una ciencia y si la cosa no consistiera en ir incitando a la creación constante de emociones [populismo demagógico], se haría imperativo que nuestro pensamiento político llegara a penetrar mucho más allá de los movimientos de las personas.
¿Cuál podría ser la influencia de los eslóganes contra el Hambre? ¿Cuál es la efectividad con respecto al número de calorías gastadas por llevarlo a cabo? Si un hombre le ofreciera democracia y otro le ofreciera un saco de harina, ¿en qué etapa de hambruna antepondría el saco al poder de voto? Todas estas cuestiones son tomadas con muy poca consideración.
Aún así, hagámoslo de esta manera, por el momento olvidémonos de los koreanos y consideremos solo la raza humana. Toda actividad humana está marcada por deseos. Existe una corriente científica bastante desarrollada de lo más falaz por unos moralistas contemporáneos que aseguran que es posible resistirse al deseo en el interés del deber y los principios morales. Digo que es falaz, no porque no haya persona que no se rija por un sentido del deber, sino porque el deber no se establece en [email protected] hasta que se tenga el deseo de querer sentir una sensación de plenitud por tener el trabajo cumplido [a ver si alguien me ayuda a traducirlo mejor]. Si realmente quieren saber qué hará una persona, no sólo deberán saber principalmente, cuáles son sus circunstancias materiales, sino que además todo el sistema de deseos con sus relativas pulsiones.
Hay deseos que, con mucha fuerza, no tienen, por norma, ninguna relevancia política. La mayoría de las personas en algún momento de su vida desean casarse, pero como norma encuentran la manera de satisfacerlo sin adoptar ninguna clase de decisión expresa, decisión política. Habrá, por supuesto, excepciones; el rapto de de las mujeres de Sabine es un caso. Así como la evolución en el nordeste de Australia sometida por la vigorosidad de jóvenes que, obligados a tener que trabajar, desdeñaron a la sociedad femenina. Aunque esos casos son inusuales, y por regla general el interés que haya entre hombres y mujeres se desempeña de una manera espontánea y natural.
Los deseos de relevancia política quizá podamos dividirlos entre un grupo primario y otro secundario[Léase la pirámide de Maslow: A Theory of Human Motivation A. H. Maslow (1943)]. En el primario obtenemos las necesidades fundamentales para vivir: ya sean comida, refugio y ropa. Cuando esta clase de cosas se encuentran por doquier, no encontraremos límites a la capacidad que tenga el ser humano para dar lo mejor de sí, así como incluso tampoco veremos límite alguno, en fuerza coercitiva, a la hora de querer mantener la seguridad de su sistema. Se ha dicho por los más contemporáneos estudiantes, que en cuatro ocasiones diferenciadas, la sequía en Arabia provocó oleadas migratorias a las zonas colindantes, con sus correspondientes efectos ya sea políticos, culturales y religiosos. La última de esas ocasiones provocó el áuge del Islam. La propagación gradual de los clanes germánicos desde el sudeste ruso hasta Inglaterra, y más allá, hasta San Francisco, tuvieron motivos similares. Sin lugar a dudas el deseo por comida estuvo, y lo sigue estando, en uno de los principales motivos de los hitos políticos.
Pero el hombre difiere de los animales en una cosa muy importante, y es que tiene deseos que son, como el hablar, de infinitos usos, que jamás podrán quedarse plenamente satisfechos, y que a la hora de alcanzarlos podrían mantenerle en paz como si estuviera en el Paraíso. La boa constrictor, en cuanto se ha hecho con un buen bocado, procede a darse una siesta, y no vuelve a levantarse hasta que toque volver a comer. Las personas, mayormente, no son así. Cuando los árabes, que solían vivir con moderación en ciertas épocas, conquistaron las riquezas del Imperio
Romano Oriental, y habitaron en palacios de toda clase de los más increibles lujos de detalles, no por ello se volvieron inactivos. El hambre ya no era una razón, fueron alosanjados por los exclavos griegos mediante exquisitos abituayamientos sin que ellos opusieran a penas una leve resistencia. Sin embargo, otros deseos se mantuvieron en activo: cuatro en particular, que podríamos etiquetar como avaricia, rivalidad, vanidad y amor por el poder.
Avaricia- el deseo de obtener tantos bienes como sea posible, o el título de tales bienes - es un motivo que, supongo, tiene su origen en una combinación de miedo con el deseo de evitar las necesidades. Una vez me hice amigo de dos chicas de Estonia, que a duras penas pudieron escapar de morir de hambre. Vivieron con mi familia, y tuvieron cuanto quisieron para comer. Pero en sus ratos de ocio, no se les ocurría nada mejor que ir a visitar a los vecinos para robarles las patatas que habían estado almacenando. Algó así pasaría con Rockefeller, que tras vivir una infancia bajo la dura pobreza, acabaría por comportarse de esa manera tan peculiar en su etapa rica y adulta. Asímismo,los caciques árabes desde sus divanes bizantinos de seda no podían olvidar el desierto, y acumularon riquezas más allá de cualquier necesidad física. Pero cualesquiera que sean los motivos psicoanalíticos de la avaricia, nadie podrá negar que este es uno de los grandes motivos - o al menos entre los más potentes, para ser, como he dicho antes, uno de los motivos con carácter infinito. Sin embargo cuanto más adquieras, siempre desearás tener más; la saciedad es un sueño que siempre se te escapará.
Pero la avaricia, a pesar de ser lo que sustenta al sistema capitalista, es el principal motivo que supera el problema del hambre cuando no se dispone de otra cosa [Russell conseguiría el Nobel de literatura, pero hablaba más raro que un perro verde]. La rivalidad es una razón mucho más potente. Una vez más, en la historia mahometana a las dinastías les tocaba aguantarse ya que los hijos de un sultán con diferentes madres podrían entrar en conflicto [no he podido traducir el doble sentido: los conflictos existían cuando eran las propias madres las que no se entendían], conllevando a una guerra civil de lo más ruinosa. La misma clase de cosas ocurre en la moderna Europa. Cuando el Gobierno británico tan desafortunadamente confió en el Kaiser para hacer revista de la armada en Spithead, aquello que se le pasó por la mente no era ni mucho menos lo esperado. Lo que dijo fue: "Tengo que mostrar una armada tan buena como la de la yaya", y de este pensamiento emergió toda una amalgama de problemas posteriores [al parecer a los nobles ingleses les da por competir por el tamaño de los desfiles militares]. El mundo sería mucho mejor si la avaricia tuviera más fuerza que la rivalidad. Pero, de hecho, los hay que mostrarían un enorme rostro de satisfacción sólo al comprobar el gran empobrecimiento y su consecuente ruina a aquellos que pretendan satisfacer sus ansias de rivalidad [la rivalidad provoca el disfrute por la ruina ajena]. De ahí la gracia de los impuestos y lo sutilmente elevados que están [humor inglés muy actual con nuestro presidente plasma y las risas de Montoro].
La vanidad es una razón de inmensa potencia. Cualquiera que haya tenido algo que ver con niños sabrá cómo éstos acaban haciendo auténticas trastadas, para luego decir: "mírame". "Mírame" es uno de los más fundamentales deseos del corazón humano. Puede adquirir innumerables formas, desde las bufonadas [Dragó+política] hasta la búsqueda del Legado que le queda al ser humano para alcanzar la inmortalidad. Hubo un principito de la Italia renacentista al que un sacerdote le preguntó en su lecho de muerte si había algo de lo que se arrepentía: "Sí", dijo, "hay una cosa. En una ocasión recibí tanto al emperador como al papa a la vez. Los llevé a lo alto de mi torre para ver las vistas, y me negué a aprovechar la oportunidad de tirarlos a ambos torre abajo, lo cual me habría llevado a la inmortalidad en todos los libros de Historia". La historia no nos cuenta si obtuvo la absolución [pausa para ver si el público se ríe, bueno, bien contado hace gracia]. Uno de los problemas de la vanidad es que crece a medida que se alimenta. Cuanto más hablas de algo, más quieres saber sobre ese algo. Quien es condenado por asesinato en cuanto tenga acceso al fallo del juez mediante la prensa, acabará por indignarse en cuanto descubra el más leve error en la información publicada. Y cuanto más lea sobre él más indignado se sentirá por cada misiva o detalle que haga pobre el trabajo del informe. Tanto políticos como literatos se encuentran en una situación parecida. Y en cuanto les toque el querer relatar la historia de un famoso, más difícil será resumir su historia sin levantar suspicacias. Y no hay que menospreciar la fuerza de desempeño que pueda tener el ceño fruncido ya sea de un niño de tres años o de un auténtico apoderado. La Humanidad siempre tuvo el lujo de atribuir esta clase de deseos y pulsiones a la Deidad, la cual se imaginaban ávida de un continuo deseo de ser alabada. Sin embargo, aun siendo tan grande la influencia de las razones que estamos dilucidiendo, hay un motivo que las supera a todas. Me refiero al amor por el poder. El amor por el poder es cercano a la vanidad, pero no se parecen en nada. Lo que necesita la vanidad para conseguir su satisfacción es la gloria, y es fácil conseguir la gloria sin poder. Las personas que disfrutan de una suerte de Gloria en los Estados Unidos son las estrellas de cine, pero ya les gustaría ponerse en el lugar de Comité de Actividades Anti-Americanas, que no disfruta de ninguna sensación de gloria. En Inglaterra el rey disfruta de más gloria que el Primer Ministro, pero éste tiene más poder que el rey [igualito que con Juanca, pero al revés: la gloria se lo lleva el botones del reino]. Muchas personas prefieren la gloria antes que el poder, pero esa clase de personas no son las que marcan los hitos en la historia.
Por los corredores de los palacios de Napoleón se decía: "Él no estaba tan loco como para dejarlo todo por Moscú". Napoleón, que ciertamente nunca estuvo desprovisto de vanidad, de elegir siempre elegía el poder. Para Blücher, esta elección fue una locura [aquí Russell nos dice que por amor al poder se puede sacrificar incluso la gloria, interpreto que porque se buscaba la victoria tanto de Francia como del individuo frente al invierno ruso]. El poder, así como la vanidad, es insaciable. Nada salvo la omnipotencia podría satisfacerla completamente. Y como es propio de los vicios de la gente más energética, la eficacia de gasto energético que pueda suponer el amor por el poder no puede justificarse debido al número de veces que hace su aparición en escena [esto contradirá la teoría de Dawkins sobre el gen egoísta]. Es, si lo miramos bien, como mucho el más poderoso de los motivos que empujan a las personas, que acaban siendo importantes, a hacer lo que hacen.
[...]
http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1950/russell-lecture.html
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El embajador ruso Sergey Kislyak: el hombre más tóxico ...

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Esta vez fuimos a un centro comercial para hacerles una preguntas a la gente vestido de Indígena, lo cual fue un experimento social muy entretenido y diverti... Suscríbete aquí https://bit.ly/2GuXj5y Este es tutorial sobre cómo imitar acento con el que hablan los ruso hablantes y gente de Europa del Este de países ... En este video aprenderás: - tus primeras palabras en ruso, - a hacer las preguntas para conocer a la gente - a decir como te llamas y de dónde eres Y recuerda que el primer paso es el más ... Acá les dejo este video con mi amigo ruso Alex para que puedan aprender un poco mas de ruso, espero les guste mucho este video ! Gracias Alex por ayudarme a ... El hombre ruso habla Español #4 - 3 consejos sobre cómo mantenerse positivo :) ... El hombre ruso enseña un segundo idioma, El hombre ruso enseña muchos idiomas ... Andrés en Inglés ... Gracias por ver mi video. No te olvides de suscribirte y darle me gusta. Si quieres y puedes ayudarme con alguna donación por favor hazlo aquí : https://www.... This video is unavailable. Watch Queue Queue. Watch Queue Queue Este hombre logra imitar el acento Español, Colombiano, Peruano, Dominicano, Boricua, Cubano y Gringo a la perfección. SUSCRIBETE https://goo.gl/JKn9ey PAT... Este Hombre Habla Inglés Ruso, Chino Mandarín e Italiano de manera interesante - Duration: 1:54. Rimex TOPS 6,825 views. 1:54. ABUELA SOPLA Y SE LE CAE LA DENTADURA!